Eso que sentís con la comida tiene nombre
Hay preguntas que cuesta mucho hacerse en voz alta. Preguntas como: ¿y si lo que me pasa con la comida no es normal? ¿Y si no es solo cuestión de voluntad?
Si llegaste hasta acá, probablemente algo dentro tuyo ya empezó a preguntarse eso. Y queremos decirte algo antes de seguir: que lo hayas buscado y que estés leyendo ya demuestra tu valentía.
Los trastornos alimentarios no siempre se ven como en las películas. Muchas veces son silenciosos, invisibles para los demás, pero enormes y pesados por dentro.
¿Qué es un trastorno alimentario (TCA)?
Un TCA es mucho más que una dieta que se fue de las manos. Es una alteración profunda en la relación con la comida, el cuerpo y las emociones, que afecta la calidad de vida y que tiene tratamiento. Son trastornos complejos de la salud mental.
Los más conocidos son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Pero también existen muchas otras formas —menos nombradas pero igual de reales— como el TERIA (trastorno por evitación/restricción de la ingesta) o los TCA no especificados, que no encajan en una sola categoría pero generan un sufrimiento genuino. (Siempre que haya sufrimiento, merece la pena atenderlo, no importa que no entre en un “diagnóstico”).
Señales a observar
Esto no define un diagnóstico, pero sí son invitaciones a hacer una pausa y pedir orientación:
- Pensás en la comida casi todo el tiempo: qué comiste, qué vas a comer, cuánto comiste, cómo hacer para no comer cierto alimento, etc.
- Sentís culpa o vergüenza después de comer, aunque sea algo que considerás ‘poco’ o algo que considerás calórico o “fuera de lugar”: por ejemplo un helado el martes.
- Evitás situaciones sociales por miedo a lo que haya para comer.
- Compensás comidas con ejercicio, ayuno o purga.
- Comés en secreto o escondés lo que comiste.
- Tu estado de ánimo depende fuertemente de cómo comiste ese día o de qué número aparezca en la balanza.
- Sentís que perdés el control con la comida y después viene una culpa enorme.
- Tu cuerpo te parece inaceptable sin importar cómo lo ven los demás.
Que no tengas todas las señales no significa que no estés sufriendo. El sufrimiento real no necesita acumularse para ser válido.
¿Qué no es un TCA?
No tener hambre un día. Comer hasta sentirte muy llena en una celebración. No gustarte ciertos alimentos. Un día hacer un poco más de ejercicio.
La diferencia está en la frecuencia, la intensidad y sobre todo en cómo eso impacta tu bienestar emocional y tu vida cotidiana. Y sabes qué es clave: preguntarse qué tanta libertad te quitan esas conductas, por ejemplo, si no te permitís ir a un cumpleaños de una amiga porque tenés que ir sí o sí al gimnasio, o no has vuelto a comer la comida de tu abuela porque es “calórica”.
¿Y ahora qué?
Si algo de lo que leíste te resonó, el primer paso es hablar con alguien en quien confíes para que te acompañe en esto (si no tenés a nadie podés saltar ese paso) y después buscar a alguien especializado en trastornos alimentarios desde un enfoque no restrictivo y no centrado en el peso.
Podés empezar por una consulta de orientación. Sin compromiso. Solo para entender mejor qué te está pasando.
En LEVIA trabajamos con mujeres que tienen una relación difícil con la comida y el cuerpo. Si querés saber más, estamos acá.