Anorexia y bulimia nerviosa: lo que no se dice en Google, te lo contamos nosotras

Dos palabras que todo el mundo conoce pero pocos entienden la diferencia

Anorexia. Bulimia. Son probablemente los trastornos alimentarios más nombrados en medios, redes sociales y conversaciones cotidianas. Y sin embargo, siguen siendo enormemente malentendidos.

Se los reduce a una imagen: la chica muy delgada que no come, o la que come y vomita. Esa simplificación no sólo es inexacta: también hace muchísimo daño y retrasa diagnósticos y consultas profesionales a tiempo. Porque deja afuera a las miles de personas que viven de formas que no encajan con ese estereotipo, y que entonces piensan que lo suyo no es ‘suficientemente grave’ para pedir ayuda.

Acá vamos a hablar de estos dos trastornos con la profundidad que merecen:

Anorexia nerviosa: mucho más que no comer

La anorexia nerviosa es un trastorno de salud mental caracterizado por una restricción severa de la ingesta de alimentos, un miedo intenso a subir de peso, y una percepción distorsionada del propio cuerpo. La persona se ve distinto a como la ven los demás.

Lo que muchos no saben es que la anorexia no es una elección estética ni una dieta que se fue de las manos. Es un trastorno mental severo, con una de las tasas de mortalidad más altas entre todos los trastornos de salud mental. Tiene causas complejas: biológicas, psicológicas, familiares y culturales.

Señales que pueden pasar desapercibidas

  • Evitar comer en situaciones sociales o con excusas frecuentes.
  • Rituales muy rígidos con la comida: cortar todo en trozos pequeños, comer siempre en el mismo orden, pesar los alimentos.
  • Ejercicio excesivo, incluso ante el cansancio o el frío extremo.
  • Pensamiento constante en calorías, alimentos ‘permitidos’ y ‘prohibidos’.
  • Negación del problema: ‘estoy bien’, ‘como lo suficiente’, ‘no es para tanto’.
  • Ropa holgada para esconder el cuerpo.
  • Pérdida de la menstruación (amenorrea).
  • Irritabilidad, dificultad para concentrarse, sensación de frío permanente.

Una aclaración importante: con el nuevo manual diagnóstico el DSM V, se quitó como síntoma fundamental la amenorrea y otra distinción importante es que ya no es necesario estar en estado de desnutrición para ser diagnosticada, de esto se trata la Anorexia Atípica, es decir hay personas con cuerpos grandes que pueden ser diagnosticadas con Anorexia Nerviosa. Estos cambios aceleran el proceso de diagnóstico para acceder antes al tratamiento.

La negación no es mentira: la persona con anorexia genuinamente no percibe lo que los demás ven. La distorsión de la imagen corporal es parte del trastorno, no un capricho.

Bulimia nerviosa: el trastorno que se esconde en cuerpos ‘normopeso’

La bulimia nerviosa es un trastorno caracterizado por ciclos de atracones seguidos de conductas compensatorias para ‘deshacerse’ de lo comido. Esas conductas pueden ser vómitos autoprovocados, uso de laxantes o diuréticos, ayuno prolongado, o ejercicio excesivo como castigo. (Si estás leyendo esto, ninguna de esas opciones de compensación funcionan y sólo te enferman más.)

A diferencia de la anorexia, las personas con bulimia muchas veces tienen un peso corporal que entra en el rango ‘normopeso’. Esto hace que el trastorno sea mucho más invisible. Pueden ir a comer afuera con amigos, parecer ‘bien’ ante la familia, y nadie imagina lo que pasa puertas adentro.

Señales que pueden pasar desapercibidas

  • Desaparecer al baño justo después de comer.
  • Callosidades en los nudillos por inducir el vómito.
  • Hinchazón en las mejillas o mandíbula (inflamación de glándulas parótidas).
  • Dientes desgastados o sensibles por el ácido del vómito.
  • Fluctuaciones de humor vinculadas a lo que comió ese día.
  • Esconder o acumular comida.
  • Comer en secreto o a escondidas.
  • Sensación de estar ‘fuera de control’ con la comida.

Los mitos que más daño hacen

✗ MITO: La anorexia solo le pasa a adolescentes flacas.

✓ REALIDAD: Puede aparecer a cualquier edad, género, raza o etnia. No siempre el peso es bajo: hay personas que desarrollan anorexia desde un peso más alto, lo que retrasa mucho el diagnóstico.

✗ MITO: La bulimia es ‘menos grave’ porque al menos comen.

✓ REALIDAD: La bulimia tiene consecuencias físicas muy serias: desequilibrios electrolíticos que pueden afectar el corazón, daño en el esófago, y problemas dentales irreversibles. El sufrimiento psicológico es igual de intenso.

✗ MITO: Si quisiera, podría parar sola. Es sólo una cuestión de voluntad.

✓ REALIDAD: Estos trastornos tienen una base neurobiológica. El ciclo restricción-atracón-compensación se vuelve autónomo con el tiempo y requiere intervención especializada para interrumpirse.

✗ MITO: Comentar sobre el cuerpo de otra persona no genera daño.

✓ REALIDAD: Cualquier comentario sobre el cuerpo o la comida de alguien con TCA puede ser muy dañino, aunque venga con buena intención. Los cuerpos no son tema de conversación.

¿En qué se parecen? ¿En qué se diferencian?

Tanto la anorexia como la bulimia comparten una relación muy perturbada con la comida, el cuerpo y la autoevaluación. En ambos casos, la persona siente que su valor como ser humano depende en parte de cómo come y de cómo se ve su cuerpo.

La diferencia principal está en el comportamiento: la anorexia implica restricción sostenida; la bulimia, ciclos de ingesta y compensación. Y también pueden coexistir: hay personas que tienen un cuadro mixto, o que pasan de uno a otro a lo largo del tiempo.

¿Se puede recuperar?

Sí. Con el tratamiento adecuado, las personas se recuperan. No siempre es un camino lineal: puede haber recaídas, retrocesos, momentos muy difíciles. Pero la recuperación es posible y real.

El tratamiento más efectivo es interdisciplinario: psicología, nutrición especializada en TCA, y cuando es necesario, psiquiatría, también médica clínica. El trabajo no es solo con la comida: es con la identidad, las emociones, el vínculo con el cuerpo, y la historia de vida de cada persona.

No hace falta ‘estar muy mal’ para pedir ayuda. Cuanto antes se inicia el tratamiento, mejor el pronóstico. El sufrimiento de hoy ya es razón suficiente.

En LEVIA trabajamos con mujeres (y hombres) que tienen anorexia, bulimia y otros TCA desde un enfoque especializado, interdisciplinario y sin foco en el peso. Si querés una orientación, escribinos.

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